Uno de los mejores regalos que como papás (¡o tíos, amigos, vecinos!) podemos dar a nuestros hijos, a los niños, es el regalo de la salud. Aprender a estar saludables, a sentirse bien, a elegir cosas y acciones que los lleven a la salud y no a la enfermedad. ¡Un regalo para toda la vida!

Recopilé algunas estadísticas sobre la salud en los niños y la relación que tiene ésta con la alimentación, la actividad física y las emociones. Echemos un vistazo…

¿Tenemos un problema…?

  • La Organización Mundial de la Salud tiene estadísticas muy poco agradables acerca de la obesidad infantil: en el 2015 más de 42 millones de niños menores de 5 años fueron considerados con sobrepeso.
  • El Centro Nacional para la Información Biotecnológica en Estados Unidos (NCBI) comparte que el exceso de consumo de azúcar, el aumento de las porciones de alimentos y la disminución en la actividad física juegan un papel protagónico en el aumento de obesidad y sobrepeso en niños.
  • Niños que son diagnosticados con sobre peso a la edad de 6 años tienen un 25% de probabilidad de tener sobrepeso como adultos. Si el niño continua obeso para sus 12 años, la probabilidad de ser obeso de adulto aumenta a 75%. Y si continua con obesidad en su adolescencia, tiene un 80% de continuar así.
  • Debido a esto, en las últimas tres décadas los niños han sido diagnosticados cada vez más con enfermedades crónicas como diabetes, cáncer y otras relacionadas con su salud emocional, como ansiedad y depresión.
  • ¿A qué se debe? En parte al sedentarismo; poco movimiento. Nielsen Consultores condujo un estudio en el 2015 dónde los resultados arrojaron que niños entre 2 y 5 años pasaban más de 32 horas a la semana viendo televisión o usando un teléfono o tableta. Y niños entre 6 y 8 años, 28 horas a la semana (menos horas debido a que estaban ya en actividades escolares).
  • ¿A qué más se debe?! También esto es producto, en gran medida a la famosa “SAD” (Standard American Diet). Esta forma de alimentación es…
    • Alta en:
      • Grasas animales
      • Grasas no saludables, como las trans-fat
      • Comida procesada, es decir, alejada de lo “real”, empaquetada de una u otra manera
      • Azúcares, sobre todo artificiales, como el Jarabe de Maíz de Alta Fructosa
      • Aditivos e ingredientes artificiales, como los colores artificiales y el Glutamato Monosódico
    • Y es Baja en:
      • Fibras
      • Carbohidratos complejos
      • Frutas y verduras

¡Tenemos una solución!

  • Estar sano se logra trabajando en equipo; equipo formado por un estilo de vida saludable, buena actitud, pensamiento positivo, ejercicio y movimiento y por supuesto, una sana alimentación.
  • Nosotros, como papás, podemos darles a nuestros hijos el REGALO DE LA SALUD. ¡Es uno de los más grandes regalos que podemos dar! No sólo significa llevarlos al doctor y seguir sus indicaciones. En nuestra casa existen muchas herramientas para dar a nuestros hijos “regalos de salud” para evitar, curar y prevenir enfermedades, depresión, ansiedad, cáncer y más.
  • Hablando de sana alimentación, son los niños, y no los papás, los que necesitan aprender a decidir cuándo, cómo y cuánto comer.
  • ¿Estamos preparados como papás para dar este acompañamiento y guiarlos?
  • Como regla general para comer saludable: lo más cercana que la comida se encuentre a su forma “natural” y lo más alejada que esté de alguna forma de “empaque” será mejor.
  • Los niños, en su mayoría, no necesitan contar calorías. ¡Necesitan contar nutrientes!

A continuación te compartimos dos de las mejores herramientas para preparar y entregar ese regalo de SALUD a nuestros hijos, en el tema de la sana alimentación:

  1. Enseñar con el ejemplo.
  2. Involucrar a los niños en la alimentación en casa: desde la compra de los insumos, o tal vez un huerto en casa; en la preparación de los alimentos; en cocinarlos; en presentarlos, etc. ¡Si ellos son los protagonistas estarán orgullosos de sus creaciones!

Sabemos que no existe el estándar perfecto, la familia perfecta, las decisiones perfectas. Sin embargo, sí creemos que existen las ganas de caminar hacia esa perfección, hacia la salud para nuestra familia. Es decir, la clave está en esforzarnos y ser consistentes como papás y como familia.

¿En qué etapa del camino me encuentro hoy? ¿Cómo es que he entregado ese regalo de salud a mis hijos? Mientras más pronto comencemos, mejores serán los resultados. ¡Garantizado!