Hay cosas que nomás no me entran en la cabeza. ¿Cómo entender tanto sufrimiento? ¿Cómo explicar desastres naturales con sus consecuencias tan severas? Pienso en los más vulnerables, niños, los abuelitos, los padres que no encuentran a sus hijos, los hijos que no encuentran a sus padres…..¿porqué todo esto?

La realidad es que difícilmente encontraré una respuesta al “porqué”. Me gusta mejor pensar en el “para qué”. Ante desgracias y pruebas tan difíciles, como la que hoy vivimos en México, me gusta hacerme estas preguntas: ¿ahora qué voy a hacer yo con ese sufrimiento, pena, desafío tan profundo que hoy vivo? ¿Hacia dónde lo dirijo o canalizo? ¿Se puede? ¿Me lleva a desmoronarme y ahí quedarme? ¿O a construir de mis “pedazos” una mejor versión de mi misma?
Hace unos meses tomaba una clase de periodismo constructivo. El punto clave de esta onda del “periodismo constructivo” es que la noticia no se queda en una narrativa de los hechos, de los daños, de las desgracias, acontecimientos. En vez de sólo enfocarse en esta parte, quien hace un periodismo constructivo pone el reflector en las historias de #supervivencia. Es decir, en las historias sobresalientes de personas que deciden florecer, crecer y sacar provecho aún en medio de una adversidad atroz.
¿Es posible? Estoy convencida que sí es posible. Lo he visto y lo estoy viendo ahora en mi país por MONTONES. Hombres y mujeres voluntarios haciendo “mano cadena” sin descanso, donaciones de todos tamaños y estilos, iniciativas de la sociedad civil, compromiso de las empresas y organizaciones sin fines de lucro, países extranjeros recorriendo espacio para acercarse a levantar piedras y escombros…
¡Esto es lo que sí me entra en la cabeza! Todo lo que veo, escucho, leo sobre la valentía y entrega de los que hoy están solidarizados con México y ayudando después del sismo…eso sí me entra en la cabeza, ¡y me entra en el corazón! 
Sentir esa tristeza, desesperación, angustia, soledad, impotencia…definitivamente es válido, y hasta necesario. Estoy convencida que esas emociones, lejos de dejarnos en el “hoyo”, pueden impulsarnos a ser más fuertes, más humanos, más capaces de lograr lo que parece imposible.
Ojalá hubiera un camino más sencillo y menos doloroso para vibrar en la UNION que tanto necesitamos en estos momentos.
¡Ese es mi deseo que esa unión permanezca!
¿Cómo ayudar?  Te dejo este link con muchos recursos: http://comoayudar.mx
¡Muchas opciones! ¡Sin pretextos!