Hace unas horas subí un post en Facebook e Instagram acerca de la producción de Body Butter que hice este fin de semana pasado. Tengo casi ya cinco años que decidí aventurarme en hacer cosas desde casa, en lugar de comprar “marcas”. Y esto lo he aplicado tanto a alimentos, algunas bebida, así como a productos de cuidado personal.

¿Porqué lo hago? Me gusta saber qué ingredientes están presentes en lo que como, lo que me pongo, lo que uso. Por ejemplo, me he atrevido a preparar:

  • Mi propio Kombucha…
  • Una mezcla de especias naturales para condimentar mis alimentos (ya no existe Knor en mi casa)…
  • Mi “manteca” (body butter) que uso para el cuerpo, cara, contorno de ojos, los labios e incluso como tratamiento para el cabello…
  • Una loción astringente…
  • Una crema tipo “Bengay” que uso antes y después de correr…
  • Entre otras cosas

¡El resultado ha sido increíble! Confieso que a veces este camino me toma más tiempo de lo planeado. Es decir, es más “fácil” dar un click para comprar en línea (¡soy fan de Amazon y por supuesto que aún compro algunas cosas que analizo con lupa!). Sin embargo, me gustan mis creaciones y veo resultados muy claros en mi salud.

Por ahora les comparto la receta del famoso Body Butter que, por cierto, aún no tiene “nombre”. Se aceptan sugerencias ;).

Ingredientes:

  • 2 oz de Aceite dulce de almendras
  • 1 oz de Aceite de jojoba
  • 1 oz de Aceite de rosa mosqueta
  • 2.5 cucharadas (tbs) de aceite de coco extra virgen
  • 2.5 cucharadas (tbs) de manteca de karité
  • 1/3 de taza de cera de abeja cruda
  • Aceites esenciales (aquí varían según el propósito del butter; ¡además de que es parte de mi receta secreta! Mis preferidos son Incienso, Lavanda, Sándalo y Mirra).
  • NOTA: preferentemente busca ingredientes orgánicos, que no estén genéticamente modificados, locales cuando sea posible y puros (no mezclados con otros ingredientes a su vez).

¿Cómo la preparo? Mezclo todos TODOS los ingredientes en un contenedor de vidrio resistente al calor que pongo sobre la estufa a “baño maría“. A fuego lento mezclo con una palita de madera hasta que todos los ingredientes quedan perfectamente integrados. Lo último que se integra es la cera de abeja. ¡Ten paciencia!

Ya que está todo perfectamente integrado vierto el líquido en un recipiente de vidrio (que será mi contenedor). Aquí es dónde agrego los aceites esenciales que necesito, y mezclo nuevamente con la pala de madera. Dejo enfriar a temperatura ambiente. Verás cómo el líquido comienza a solidificarse.

Si vives en un lugar caliente es normal que esta “manteca” tenga una consistencia muy suave, incluso que se vuelva líquida. Si esto sucede, mézclala nuevamente con una pala de madera y colócala por un par de horas en el refrigerador.

Si vives en un lugar frío entonces verás que la consistencia es más bien sólida, un tanto firme. Sin embargo, tan pronto tienes la “manteca” en tus manos, ésta comienza a suavizarse.

¡Disfrútala!