Siempre procuro ver el lado bueno de las cosas y circunstancias. Me gusta ser positiva, aprender de lo que pasa, mejorar, comunicar cosas buenas, sonreír…

 

Por otra parte, hay días en los cuáles me encanta usar mi gorro de “Fuck Cancer”, que gracias a mi amiga Jackie conseguí.

 

Sí, ya sé que he dicho que el cáncer me dejó muchas cosas buenas. Y lo seguiré diciendo, porque así es y así lo creo. Sin embargo, ¡hay días que esto no resulta tan fácil! También a veces siento enojo, miedo, tristeza, desesperanza, frustración, confusión. ¿Te pasa a ti?

 

He descubierto que lo peor que puedo hacer es mandar a estas emociones “por un tubo”, cómo decimos en México. He descubierto que lo MEJOR que puedo hacer es reconocerlas y desde ahí, decidir cosas buenas para mi.

 

Al reconocer las emociones no-sanas, impido que éstas se vuelvan en mi contra. Así tengo claro quién soy, qué siento y qué quiero sentir para estar bien.

 

A veces me toma tiempo, lo confieso. Y para llegar a DECIDIR por las emociones sanas, casi siempre necesito ayuda.

 

¿Quién o qué me ayuda? Hablar con mi esposo, mi familia, mis amigos. Rezar. Leer algún buen libro. Llorar. Reír. Escuchar otras historias de #SuperVivencia o música. Meditar. Hacer ejercicio. El tiempo también me ayuda mucho. ¿Qué te ayuda a ti?

 

Como ves, he aprendido a tenerme paciencia y, porqué no, ¡a gritar “Fuck Cancer” de vez en cuando!